Mirada solidaria Senegal 2019: las conclusiones de nuestros voluntarios

Mirada solidaria Senegal 2019 toca a su fin. Han sido dos semanas tan intensas como maravillosas en las que nos llevamos mucho más de lo que trajimos.

Hemos preguntado a nuestros voluntarios qué ha supuesto esta experiencia en sus vidas a todos los niveles. Los cuatro se han abierto y han compartido con nosotros todas las sensaciones que han experimentado en Senegal desde el 29 de junio.

Silvia, 30 años. Óptica-optometrista (Vigo)

A nivel personal ha sido una experiencia muy enriquecedora. He podido conocer las costumbres africanas y su gente, sintiéndome uno más de ellos. Ver cómo se puede ser feliz con poco. Me ha encantado ver cómo te agradecen tu ayuda con sus gestos, sonrisas y abrazos. También me servirá para estar más concienciada con las dificultades que tienen los países en vías de desarrollo.

A nivel profesional ha sido un gran aprendizaje. He intentado mejorar la calidad visual de los pacientes con recursos limitados. También hay que contar la parte más amarga, he sentido mucha impotencia y frustración en casos en los que no he podido ayudar. Se me han presentado casos realmente complejos con difícil solución por no tener acceso a la atención médica básica

En conclusión, esta cooperación ha sido una increíble experiencia que me ha hecho mejorar como persona y que jamás olvidaré. Un pedacito de mi corazón se queda en África.

Juan Antonio, 40 años como audioprotesista (Elche)

Cuando me inscribí en el proyecto tenía ganas de cambiar mi estado de confort y tener una aventura diferente. África me parecía el sitio perfecto para ser solidario y vivir una aventura. Cuando llegué ya noté que algo pasaría, el olor, el color, la gente…todo era diferente. Desde el día uno, el transporte, la escuela, los compañeros, compartir cosas como si nos conociéramos de siempre, la gente de la escuela impresionante… Y llegó el primer día de trabajo. Te despiertas y ves colas de gente desde las 5 de la mañana esperando para que los veamos. Gente llena de cariño y sonrisas, agradecida. Y te das cuenta de lo que haces, AYUDARLES con unos traductores que se desviven por ti, que solo piensan en facilitar tu labor y desde ese momento es un cúmulo de sensaciones: tristes, emotivas, alegres y en ocasiones todo junto. Yo personalmente tuve un momento difícil que con el cariño de todos superé. Al final lo que me llevo son caras de cariño, agradecimiento y la satisfacción de haber hecho lo que venía hacer hacer: la vida un poco más cómoda a todas/os que pasaron por mis manos. Siempre busqué darles una solución a su problema y ayudarles. Como punto final quiero mencionar la fiesta con la actuación de todos los traductores, que nos hicieron cantar y bailar con ellos. Besos, abrazos, intercambio de regalos y lagrimitas por ambos lados. El domingo cuando llegue a casa volveré a mi vida: mi familia, mi casa, mi moto ,trabajo etc pero que seguro que durante muchos días cuando me levante en mi cama pensaré en Yoff, sus niños, niñas, mujeres, hombres y las muchas personas que quedaran en mi corazón para siempre. Chiacascos un beso para todos y gracias.

Sara, 26 años. Óptica-optometrista (Sabadell)

Senegal ha sido una explosión de emociones. Creo que nunca podré explicar realmente lo que me ha hecho sentir este viaje. Desde el primer día me he sentido súper arropada tanto por los senegaleses como por la gente de la ONG, sin olvidarme de los traductores, que han sido un gran apoyo, y de toda la gente que ha estado a nuestro lado viviendo esta experiencia. Ser optometrista tiene mucho más sentido ahora, después de invertir tiempo en ellos, en ayudarles a ver el mundo un poco más claro… Los habitantes de Tonghor hacían horas y horas de cola para que les hiciéramos probablemente la primera revisión visual de sus vidas e incluso volvían al día siguiente si no nos daba tiempo.

A nivel profesional, ha sumado muchísimo. Hemos tenido casos que nunca llegarían a una consulta de “nuestro mundo” y hemos aprendido a tratarlos y guiarlos. A nivel personal, me han dado una lección. La constancia y paciencia, la manera de encajar información difícil, la educación, ver cómo se ayudan entre ellos, siendo una gran familia, pero sobretodo, como sonreír ante los problemas.

Ha sido un momento de inflexión en mi vida, gracias a Fundación Multiópticas y la ONG Ecodesarrollo Gaia por este increíble trabajo y por hacer posible que podamos formar parte de ello.

José, 32 años. Auxiliar de óptica (Las Palmas)

Hace unas semanas comenzó lo que a día de hoy ha sido la experiencia más gratificante que he vivido. He aprendido a no juzgar lo que veo, porque he tenido la oportunidad de adentrarme en este humilde pueblo pescador llamado Yoff , en el que la primera impresión no fue del todo positiva: malos olores, mucha basura, etc… pero en cuestión de segundos todo cambió. Un simple atardecer se convirtió en el mejor atardecer que mis ojos habían disfrutado nunca, desde ese mismo instante empecé a disfrutar de todo lo que estaba a mi alrededor. La llegada de cayucos llenos de pescadores, niños jugar, mujeres limpiando pescado, mucho bullicio, mucho calor humano y sin saber porque África me había atrapado.

Vine a colaborar como auxiliar, ayudando en general a todos mis compañeros. Mi sorpresa fue encontrarme con gente tan necesitada pero a la vez tan generosa, por cada gafa una sonrisa y ya con eso valía la pena estar aquí.

Me voy satisfecho con mi trabajo, porque he logrado mi objetivo que era disfrutar cada segundo de esta pedazo de experiencia y llevarme conmigo todo lo aprendido.

La conclusión que sacó de todo esto es que en África no son pobres sino empobrecidos y que para ser feliz no hay que tener mucho, sino saber disfrutar de las pequeñas cosas.

Quiero acabar dando las gracias tanto a Multiopticas como a la Fundación Multiopticas y a la ONG Ecodesarrollo Gaia por hacerme partícipe del proyecto Senegal II porque gracias a ellos vuelvo siendo una persona millonaria.